Cuando tenía seis años pasaba algo muy extraño en mi casa, por alguna razón, cada tarde a las siete de la noche, en el patio trasero de mi casa aparecia un hombre muy delgado y alto vestido de traje, llevaba un sombrero negro de esos que usan los magos.
Su piel era palida y tenia unos ojos negros que me daban mucho miedo, tanto que no me gustaba salir a jugar.
Un día llegaron unos familiares de visita, y veía como mis primos jugaban en el patio, cuando de pronto apareció aquel hombre, salía de las sombras en una esquina de la casa, y caminaba lentamente hacia mis primos, yo empecé a llorar, y vi como mis primos se quedaban mirando a aquel hombre, uno de ellos corrió hacia adentro de la casa mientras el otro le gritaba a su papa.
El hombre agarro a mi primo del cuello y lo levanto.
Cuando mi otro primo llegaba a la puerta, esta se cerro en sus narices, y yo empecé a gritar llamando a mi mama y a mi papa.
Llegaron nuestros padres, y cuando escucharon los gritos de mis primos abrieron la puerta, mi primo al que el hombre había levantado se encontraba inconsciente en el piso, el otro lloraba acurrucado al lado de la puerta.
Aquel dia los adultos creyeron que mis primos habían estado jugando violentamente y que uno había ahorcado al otro, nadie nos creyó lo del hombre, ni siquiera a mi primo que había quedado inconsciente.
Esas vacaciones nos las pasamos dentro de la casa, y si nos hacían salir al patio nos quedábamos cerca de la puerta, con un crucifico en las manos, o la biblia.
Paso el tiempo, y le asunto se olvido, hasta que una noche mi madre gritando llamo la atención del resto de la familia. Estaba en su cuarto, nos dijo que había visto un hombre en la ventana, (nuestra casa es de dos pisos, asi que era imposible que alguien estuviera en la ventana). Cuando describió al hombre supe que era el mismo que me había atormentado de niña.
Ahora, a mis veinte años, ya no vivo en esa casa, el hombre del sombrero no me ha vuelto a atormentar, pero me sigo preguntando ¿que era?
Por otro lado, mi primo, al que casi asfixian, ha tenido pesadilla y terrores nocturnos, temo que opte por dejar este mundo, el pobre no tolera la oscuridad, ni los reflejos, pues dice que siempre que observa, puede ver al hombre a sus espaldas, sonriéndole, y su boca es como la de un tiburón, llena de dientes afilados.
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