Amazon Alexa es un asistente virtual que se popularizo mucho por el 2015, su función es poder controlar varios dispositivos inteligentes, hacer el papel de alarma despertador, pedir comida, etcétera. Físicamente es una pequeña bocina circular, o tubular, que enciende en su borde superior de color azul.
Este aparato debe estar conectado a Internet para
funcionar, al igual que todos los aparatos que controla, en consecuencia, puede
escuchar nuestras conversaciones, tomar registro de nuestras búsquedas,
nuestros horarios, etcétera, suena horrible, pero no es nada del otro mundo, si
tomamos en cuenta que los celulares hacen exactamente lo mismo.
Durante mucho tiempo, surgieron historias de terror
sobre Alexa riendo a las tres de la mañana, o que su voz cambiaba a una demoníaca
a mitad de la noche, por lo que muchas veces intente captar algo similar con el
Echo Dot que teníamos en casa, Echo Dot es el nombre de la bocina.
Nunca ocurrió nada extraño, o bueno, no mientras
estaba grabando, pero ocurrió algo que nos hizo tenerle mucho miedo.
Un día mientras cenábamos, mi padre recibió una
llamada, era la policía que nos informaba de que mi madre había tenido un
accidente automovilístico. Fuimos a verla al hospital, por suerte no había sido
nada grave, y en dos días regreso a casa, con el collarín puesto.
El día en que regreso, aun puedo recordarlo, estábamos
sentados todos a la mesa, eran las tres de la tarde, yo ponía los platos con sopa
de fideos en la mesa, mi padre asaba unos filetes, mi madre, con su collarín
estaba sonriendo, mientras nos platicaba como era el hospital.
Luego, cuando todos nos sentamos, nos hablo del
accidente, dijo que había sido un milagro haberse salvado, y que si no hubiera
sido porque logro volantear hacia la derecha, hubiera muerto aplastada por
alguno de los tubos que llevaba el camión que provoco el accidente.
En ese preciso momento Alexa se río de una forma que
nos estremeció, su risa estaba cargada de malicia, fue muy estruendosa y duro
cerca de un minuto, cuando se callo, mi padre se levantó y la desconecto.
Lo más raro de esto, es que asi, desconectada, Alexa
volvió a reír, pero de una forma burlona, como una persona que se siente
superior, no se si me explico.
Terminamos deshaciéndonos del Echo Dot.
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