Fue
el año de 1995, mi esposa y yo habíamos comprado nuestra primera casa en una
zona apartada de la ciudad, en un fraccionamiento nuevo, donde los terrenos
eran grandes y baratos.
Nuestra
casa era una sencilla construcción de dos pisos con cuatro recamaras, no era
muy grande en ese momento, pero nos servía. Lo que era una ventaja y al mismo
tiempo una desventaja era el enorme jardín que quedaba alrededor de la casa,
era demasiado grande, y no podíamos alumbrarlo todo, así que quedaban zonas
demasiado oscuras que ponían nerviosa a mi esposa y a mi hijo.
Otra
ventaja-desventaja, era el no tener vecinos cerca, así que por seguridad, puse
una barda de barrotes alrededor de todo el terreno, y un zaguán, el cual, cada
vez que salíamos o entrabamos, debíamos bajar del auto para abrirlo. Eso no le
gustaba mucho a mi esposa, y después de aquella noche, entendí por qué.
Una
noche, nuestro hijo enfermo del estómago, nada grave, pero mi esposa estaba muy
preocupada, tanto que casi cancela una reunión con sus amigas, a las cuales
hacía meses que no veía. Así que la alenté para que fuera a la reunión mientras
yo me quedaba a cuidar al niño. A regañadientes acepto, pero le pidió a una de
sus amigas que pasara por ella, para poder dejarme el auto en caso de necesitar
llevar al pequeño a un médico.
La
tarde fue de lo más ordinaria, hasta llegar las ocho o ocho y media de la
noche, el cielo estaba oscuro ya, lo recuerdo porque había llevado a mi hijo a
su cama, para dormir. El vómito en su cama, y tuve que limpiar, sacando las
cobijas al patio, las deje allí un momento, en lo que veía que mi hijo se
sintiera mejor y conciliara el sueño, una vez lo deje dormido, salí a limpiar
la cobija con la manguera, a chorro de agua, una vez termine escuche risas de
niño a mis espaldas.
Me
gire buscando a mi hijo, pero no había nada, lo llame por su nombre y desde las
sombras lo escuche llamándome. “Papá” decía la voz, entre risitas.
Lo
llame mientras caminaba hacia dónde provenía la voz, pero entonces escuche
pasos, como si hubiera salido corriendo.
Estuve
a punto de seguirlo, pero el grito de mi hijo llamándome desde su habitación me
detuvo.
Fue
un momento tan extraño, mientras escuchaba a mi pequeño gritar desde su cuarto,
y al mismo tiempo lo escuchaba reírse y correr entre la oscuridad del campo llamándome
de forma juguetona.
Tuve
poco tiempo para pensar, pero decidí ir a la casa. Mi hijo estaba en su cama cubriéndose
con sus cobijas.
Entre
murmullos me dijo que había escuchado algo en la ventana, así que me acerque a
ver, encontré unos pequeños rasguños en el vidrio, estaban demasiado separados
para haber sido hechos por un gato o una ardilla.
Abrace
a mi pequeño, y lo tranquilice, aunque sin dejar de vigilar la ventana. Decidí
llevarlo a mi cuarto y dejar la luz encendida. Luego regrese al cuarto de mi
hijo y vigile por la ventana, no se veía nada.
Salí
a vigilar afuera, encendiendo las luces del coche para alumbrar mejor, quería
investigar el campo, pero no podía dejar solo a mi hijo, así que espere.
Mi
esposa regresó, ella y sus amigos llegaron pálidos. Pregunté qué había pasado y
me dijeron que intentaron asaltarlos en el camino. Resulta, que cuando iban
llegando a nuestro terreno, escuchar los gritos de auxilio de una mujer joven,
así que se detuvieron y bajaron para socorrerla. En el auto venían cuatro
personas, mi esposa, dos de sus amigas y el esposo de una de ellas. Solo se
bajo el señor y mi esposa, mientras las otras dos personas se mantenían en el
coche, vigilando.
Entonces,
cuando mi esposa y su acompañante se alejaron del coche, escucharon mas gritos,
esta vez del lado contrario, o eso nos contaron las dos mujeres, por su parte
mi esposa y el señor, me dijeron que mientras ellos seguían los gritos,
empezaron a escuchar risas a su alrededor, y luego pasos. Fue en ese momento
que el señor sujeto el brazo de mi esposa y la jalo hacia el coche, temiendo
que fueran a atacarlos allí, le grito a su esposa que arrancara el auto, y así
llegaron hasta aquí.
Decidí no contarles mi experiencia, pero me sorprendía lo similar que era, pero una vez nos quedamos solos, se la compartí a mi esposa.
Durante
los siguientes meses pasaron cosas parecidas, a veces, mientras estaba lavando
el coche, escuchaba a mi esposa llamándome desde el monte, mientras al mismo
tiempo, ella estaba en la cocina.También encontramos las ventanas arañadas, y
la reja rota en algunos tramos, por las noches, escuchábamos como tocaban la ventana,
Una
noche, recuerdo que me despertó el grito de mi esposa, cuando acudí a ella, me
contó que se había despertado por un vaso de agua, y escucho que nuestro hijo
la llamaba desde el patio, así que se acercó a la puerta, la cual estaba hecha
de vidrio, y vio un enorme perro de color negro sentado en el patio, el perro abrió
la boca y de ella salió la voz de nuestro niño, luego el animal se levantó sobre
sus patas traseras y se fue corriendo, mientras se reía imitando a nuestro
hijo. Así que fuimos a nuestro cuarto, allí estaba nuestro niño, dormido.
Platicando con los vecinos, nos comentaron que quizás era una bruja o un nahual que le habían puesto el ojo a nuestro niño, o sea que querían llevárselo, yo, no los tome en serió, pero ocurrió que un joven de unos quince años desapareció, era hijo de uno de los propietarios de un gran rancho, relativamente cerca de nuestro terreno, al muchacho lo buscaron por meses, y un día, lo encontraron muerto en frente de su propia casa, con la garganta desgarrada, si bien no creí en brujas o nahuales, aquello me hizo sopesar la idea de irnos de aquel sitio, pero no teníamos el dinero suficiente como para mudarnos.
Desesperada, mi esposa, junto a otros vecinos, llamaron a un
brujo, recuerdo que me moleste mucho por eso.
El
brujo nos explicó que un dueño del monte debía de estar muy enojado por haber
invadido sus tierras, y que buscaba vengarse, que esos seres suelen ser muy
peligrosos, imitan voces y rostros y atraen a sus presas a la oscuridad, donde
los desaparecen, usualmente no dejan que encuentren los cuerpos de sus víctimas,
es más, muchas veces no son agresivos, solo buscan asustar, pero el pobre
muchacho asesinado era una especie de advertencia, y según él, pensaba hacer
daño a más de una persona, por eso nos molestaba constantemente.
Luego
el brujo hizo un ritual, o algo así, y he de admitir, tragándome mi orgullo y escepticismo,
que después de eso, todas las cosas extrañas se detuvieron, los animales muertos
dejaron de aparecer en frente de mi casa, por cierto, a los vecinos que había,
les ocurría lo mismo.
A
la fecha no se bien que ocurrió, supongo que debo admitir que existen cosas
inexplicables en el mundo, que quizás cosas como las brujas si existen, o qué
sé yo, solo se, que después de la ayuda de ese brujo pudimos vivir en paz. Aun
así, en cuanto tuvimos el dinero suficiente nos mudamos, y vendimos la casa, había
recuerdos muy terroríficos allí como para mantener la salud mental.

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