Relatos de Skinwalkers: También lo escuche
Miriam jugaba videojuegos en su
cuarto, como cada día, luego de terminar su tarea, entonces escucho la voz de
su madre llamándola desde el piso de abajo.
— ¡Miriam!
— ¿Qué? —Grito la joven, sin
soltar el mando de la consola.
— ¡Miriam! —la llamó su madre,
apremiante.
— ¡Ya voy! —respondió la
jovencita, molesta por la interrupción. Puso el juego en pausa, y dejo el
control sobre la silla donde estaba sentada, luego salió de su cuarto.
Estaba a un paso de bajar el
primer escalón, cuando sintió un tirón del brazo, y algo cálido se posaba con
firmeza sobre su boca.
—Shh —susurró alguien a su oído.
— ¡Miriam! —grito su madre desde
la parte de abajo.
Miriam gimoteó
—Yo también lo escuche —dijo su
madre, a su espalda, al tiempo en que la abrazaba con fuerza, sin dejar de
cubrirle la boca. —no hagas ruido.
Con cuidado, ambas se dirigieron
al cuarto de Miriam, y se encerraron allí, mientras algo o alguien seguía llamando
a la joven utilizando el mismo tono de voz que su madre.
Llamaron a la policía, informando
de que un extraño se había introducido en la casa, no tardaron mucho en llegar,
pero cuando lo hicieron, descubrieron que la puerta estaba cerrada, nadie había
entrado, sin embargo, justo frente a una de las ventanas del primer piso, la
cual daba hacia la calle, había dos extrañas marcas, que recordaban a las
zarpas de un animal.

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